Innovación y regreso a las raíces: mi experiencia en el London Complex Mesh Centre (UCLH)
Recientemente, realicé una rotación clínica de 2 meses en el University College London Hospital (UCLH) en la ciudad de Londres, Reino Unido, una experiencia posible gracias al apoyo de la European Association of Urology (EAU) a través de la beca EUSP (European Urological Scholarship Programme).
Londres es hoy la capital de un cambio de paradigma que aconteció en los últimos años en la región: el manejo de la patología de suelo pélvico bajo una regulación estricta del uso de materiales sintéticos.
¿Por qué elegí ir al Reino Unido? Un cambio en la seguridad del paciente
Tras completar mi residencia y mi formación urológica general, realicé un fellowship (perfeccionamiento) en cirugía reconstructiva genitourinaria. Al finalizar dicho programa de subespecialidad, y antes de comenzar mi práctica independiente, me motivaba dedicar un par de meses a la observación intensiva y exclusiva de cirugías reconstructivas del piso pélvico.
Si bien tenía diversos centros de referencia en mente, rápidamente me resonó la posibilidad de viajar al Reino Unido. Esto se debe a que en esta región se ha adoptado una de las posturas más rigurosas del mundo en relación al uso de material sintético en cirugías reconstructivas del piso pelviano: una pausa en el uso de mallas para la corrección quirúrgica del prolapso de órganos pélvicos y la incontinencia urinaria.
Historia de una restricción: El Reporte Cumberlege
El camino de las mallas quirúrgicas en el Reino Unido cambió drásticamente en la última década, pasando de ser el estándar de oro a enfrentar una suspensión casi total, tras las advertencias de la FDA en 2011 y las crecientes denuncias de complicaciones graves.
Bajo el título «First Do No Harm« (Primero no hacer daño), la baronesa Julia Cumberlege lideró una revisión independiente que concluyó que el sistema de salud (el NHS) no había escuchado adecuadamente a las pacientes ni vigilado con rigor la seguridad de estos dispositivos. Esto derivó en requisitos estrictos para el futuro: registros nacionales obligatorios de pacientes y complicaciones y la acreditación de centros especializados de alta complejidad, como el UCLH.
El reporte Cumberlege buscaba tres cosas: asegurar que solo cirujanos altamente capacitados operen, obtener datos científicos reales sobre las complicaciones y garantizar que las pacientes con problemas previos reciban una atención integral en centros de referencia.
Los objetivos de mi rotación
Por todo lo expuesto anteriormente, la Functional and Reconstructive Unit del servicio de Urología de UCLH era un destino único por dos cuestiones fundamentales:
1. Versatilidad en Incontinencia y Prolapso
Al tener prohibidos los materiales sintéticos, suponía que el centro se había vuelto referente en técnicas quirúrgicas alternativas para el tratamiento de la incontinencia y el prolapso pélvico.
2. Tratamiento Integral de Complicaciones
El UCLH había sido nombrado centro de referencia para el diagnóstico, tratamiento y seguimiento de pacientes con complicaciones derivadas del uso de mallas, configurando lo que se conoce como London Complex Mesh Centre.

Lo aprendido luego de 2 meses
Tejidos autólogos + “la vieja confiable”
Durante mi rotación clínica en UCLH presencié diversas cirugías en las cuales se utilizaron tejidos autólogos (es decir, tejidos del propio paciente) tanto para el tratamiento de la incontinencia urinaria como para el prolapso de órganos pélvicos. Tanto la fascia del músculo recto (abdomen) como la fascia lata (miembro inferior) se pueden emplear como sustitutos tanto del sling sintético como de la malla de sacrocolpopexia, logrando reconstrucciones anatómicas seguras sin riesgos de erosión.
Por otra parte, pude presenciar el “renacimiento” de la colposuspensión de Burch, una cirugía que, lejos de perder terreno, ha experimentado un resurgir a raíz del reporte Cumberlege y del advenimiento de la cirugía mínimamente invasiva (abordaje laparoscópico o robótico). Esto último permite realizar esta cirugía con menor morbilidad que con la vía convencional sin sacrificar sus resultados.
Abordaje integral de las complicaciones
Gestionar complicaciones de mallas no es solo retirar el material: es un proceso que integra manejo del dolor, fisioterapia y seguimiento tanto personalizado como cercano. En UCLH fui testigo de cirugías de remoción de mallas por distintas vías de abordaje (transvaginales, paravaginales, abiertos y robóticos) y aprendí no solo la técnica de extracción, sino el algoritmo para decidir cuándo realizar una remoción total o parcial.
El valor de lo metódico: Fístulas Vesicovaginales
Uno de los aprendizajes más valiosos fue la observación de cirugías de corrección de fístula vesicovaginal por vía vaginal. Ver a los expertos me demostró que en estos casos de alta complejidad (con un campo operatorio profundo, estrecho e incómodo) debemos mantener un abordaje metódico y reproducible. Ejecutar la misma técnica paso a paso, con un rigor inalterable, con disciplina y prolijidad reduce la morbilidad para la paciente, convierte un procedimiento incómodo en cómodo y ayuda a obtener resultados consistentes.
Toma de decisiones compartidas
Si tuviera que destacar un solo aprendizaje que transformó mi visión durante estos meses, no sería una técnica quirúrgica, sino el concepto de Toma de Decisiones Compartidas.
En cirugía reconstructiva, no solemos tratar enfermedades que ponen en riesgo la vida, sino condiciones que afectan la calidad de vida. Por lo tanto, el éxito no lo define únicamente el cirujano, sino el/la paciente en función de sus expectativas y estilo de vida. Este modelo es un diálogo continuo que asegura que la decisión final sea realmente libre, informada y alineada con los valores personales de quien será operada.
Este modelo contrasta con el paternalismo (“la mejor opción para usted es…”) y con el modelo informativo (cantidad abrumadora de información descontextualizada). En la toma de decisiones compartidas, el consentimiento es un proceso y trasciende a la primera consulta. Mientras que el médico es el experto en la técnica y la evidencia, la paciente es la experta en su propia vida.


Conclusiones
Mi estancia en Londres refuerza mi compromiso de ofrecer una medicina basada en la toma de decisiones compartidas. Mi objetivo es que el paciente no se vea forzado a elegir entre dos extremos igualmente ineficaces:
- Recibir una única opción de tratamiento (porque es la técnica favorita del cirujano)
- Enfrentarse a un abanico inabarcable de información técnica imposible de procesar en una sola consulta.
En urología reconstructiva, la verdadera excelencia no reside solo en la destreza manual, sino en la capacidad de escuchar, informar con honestidad y priorizar, por encima de todo, la seguridad y el bienestar a largo plazo de quienes confían en nosotros.
Innovar, en muchas ocasiones, es tener la valentía de volver a las raíces para garantizar que el paciente reciba, ante todo, un tratamiento seguro y afín a sus expectativas.





