Lo mejor del EAU26 – Parte 2: Crisis y desafíos en salud sexual masculina
Introducción
El congreso EAU26 ha incluido diversas sesiones temáticas y plenarias dedicadas a la salud sexual masculina. Este artículo sintetiza los puntos clave y los debates transversales presentados en las siguientes sesiones del EAU26:
- EAU Section of Andrological Urology – Controversial topics in the field of medical and surgical andrology (15 de marzo)
- Plenary Session – Global men’s health crisis (16 de marzo)
- Thematic Session – Prostate cancer survivorship and sexuality: A session in collaboration with the ISSM/ESSM & Movember (16 de marzo)
Nota de transparencia y propiedad intelectual
Las referencias a estudios y datos estadísticos del presente artículo se basan en las ponencias presentadas por los expertos durante las sesiones del EAU26. Dado que gran parte de la información compartida constituye material original de los expositores en fase de publicación o bajo derechos de autor de la European Association of Urology, la difusión de las diapositivas o grabaciones originales está restringida. Este resumen tiene fines estrictamente informativos y de actualización profesional para la comunidad médica.
1. Andrología en la era del consumo: entre la ética y el «feed»
La especialidad atraviesa una crisis de identidad, tensionada por el deber ético frente a una medicina de consumo que mercantiliza la inseguridad masculina.
La consulta como «tienda de deseos»
- La crisis de la autopercepción: El impacto de las redes sociales ha creado una legión de pacientes jóvenes (sanos pero ansiosos) que buscan un proveedor que valide en la consulta una narrativa de insuficiencia (falsos déficits de testosterona o dismorfofobia) construida por su entorno digital y por presiones sociales/culturales.
- La medicalización de lo normal: Hemos permitido que el contenido no médico de las redes sociales y las presiones sociales/culturales transformen variaciones humanas normales en patologías rentables. La consulta se está convirtiendo en el mostrador de una «tienda de deseos biológicos» donde las variaciones de la normalidad se perciben como deficiencias.
- El rol de guardián: Si el urólogo no actúa como un centinela crítico, la especialidad corre el riesgo de ser absorbida por una oferta de tratamientos experimentales en el mercado privado, donde la promesa siempre precede a la prueba.
Los SI y los NO en Androestética
Los procedimientos de alargamiento/engrosamiento peneano deben abordarse con cuidado. Debemos separar tres fenotipos de consulta:
| Necesidad médica | LUZ VERDE | Los pacientes con micropene o síndrome del pene enterrado pueden tener indicación de procedimientos reconstructivos (faloplastia, dermolipectomía) que lo ayuden a recuperar funcionalidad perdida. Estos procedimientos no son cosméticos, sino reconstructivos. |
| Percepción alterada | LUZ AMARILLA | Demandas basadas en ideales estéticos falocéntricos y/o en una presión de pareja. Requieren un abordaje preventivo y una gestión de expectativas realista. |
| Dismorfofobia peniana | LUZ ROJA | Esta situación debe abordarse desde la salud mental y nunca hay que ofrecer procedimientos de androestética. |
Terapias regenerativas: el abismo entre promesa y prueba
La integridad de nuestra especialidad está bajo asedio por una «Andrología comercial» que prioriza el margen de beneficio económico sobre el valor clínico. Debemos ser implacables al distinguir entre la «plausibilidad» biológica y la «prueba» científica definitiva en condiciones como la disfunción eréctil y la enfermedad de Peyronie.
- Terapias como el plasma rico en plaquetas, células madre, Botox y cámara hiperbárica carecen de ensayos clínicos robustos.
- Aunque las ondas de choque son prometedoras para la estimulación de la angiogénesis, sus resultados son aún inconsistentes en la literatura y fallan en demostrar protección nerviosa o muscular.
- Ninguna terapia regenerativa debería ofrecerse fuera de protocolos de investigación estrictos.
2. Salud sexual masculina: El canario en la mina
La salud sexual masculina es el «canario en la mina» de la salud pública: una disfunción sexual o reproductiva suele ser el primer signo de un deterioro presente y/o futuro en la salud general del hombre.
Disfunción eréctil como centinela vascular
Según palabras de los ponentes, un diagnóstico de disfunción eréctil es, estadísticamente, un aviso de que en cinco años ese paciente podría enfrentar un evento cardiovascular grave.
Lo más novedoso es que esto no solo es válido para el paciente añoso. Durante estas sesiones del congreso EAU26 se hizo hincapié en que la disfunción eréctil en un hombre joven se asocia a un incremento de hasta 31 veces en el riesgo de eventos cardiovasculares futuros si coexiste con un síndrome de resistencia a la insulina.
Para tener en cuenta: la guía de práctica clínica de Salud Sexual y Reproductiva de la European Association of Urology ha incluido en el algoritmo diagnóstico la necesidad de estimar el riesgo cardiovascular en pacientes que consultan por disfunción eréctil con herramientas como el score de riesgo ASCVD y el score de calcio coronario.
La calidad seminal como marcador de longevidad
La calidad del semen es un espejo de la esperanza de vida. Diversos estudios de cohortes han demostrado que, a medida que los parámetros seminales disminuyen, la mortalidad aumenta. El umbral de 120 millones/ml se ha identificado como el punto de inflexión para el riesgo de mortalidad general.
3. Cáncer de próstata y sexualidad: hacia un modelo holístico
El abordaje tradicional del cáncer de próstata ha priorizado históricamente la supervivencia biológica, dejando las secuelas funcionales en un plano secundario. Sin embargo, la evidencia actual exige un cambio de paradigma hacia la salud masculina integral.
Esto, que parece una obviedad, no lo es tanto. Hasta hace poco creíamos que sabíamos abordar correctamente la sexualidad en el superviviente al cáncer de próstata, pero estábamos dejando varias cosas de lado.
Crisis de medición: más allá del IIEF
La función eréctil es solo la punta del iceberg. Evaluar al paciente únicamente a través del International Index of Erectile Function (IIEF) es insuficiente, ya que ignora dimensiones críticas:
- Alteraciones Orgásmicas: Climacturia (~40%) y disorgasmia (~20%).
- Imagen Corporal: Retracción fálica (~50%) y enfermedad de Peyronie secundaria (~16%).
- Deseo y Psique: Impacto de la castración química en la libido y la ansiedad diagnóstica (incluso tras procedimientos «menores» como la biopsia).
Tratar la disfunción eréctil aislada no es tratar la sexualidad.
La pareja como paciente
El cáncer de próstata no lo padece un individuo, sino una díada. Debemos transitar de un modelo centrado en el órgano a uno centrado en la relación, integrando herramientas como el cuestionario SKIP-F (Sexual Concerns in Partners) para evaluar el distrés de la pareja y considerando las posibles disfunciones sexuales preexistentes al tratamiento.
Por otra parte, existe una necesidad de romper con los supuestos heteronormativos en la consulta. En las parejas homosexuales, las necesidades funcionales y el impacto que las secuelas del cáncer de próstata pueden tener en la vida sexual de la pareja presentan matices únicos que requieren un enfoque clínico específico.
El espectro del tratamiento y su impacto
Durante la sesión temática «Prostate cancer survivorship and sexuality» se presentó un caso clínico de un paciente con cáncer de próstata de riesgo intermedio y se discutió cómo cada modalidad terapéutica presenta desafíos únicos en la sexualidad:
| PROSTATECTOMIA RADICAL | El uso de NeuroSAFE eleva la tasa de preservación nerviosa al 97% (frente al 81% convencional), optimizando la continencia temprana y la potencia. Sin embargo, estudios aleatorizados sugieren que la experiencia del cirujano es más determinante que la tecnología. |
| RADIOTERAPIA + HORMONOTERAPIA | La radioterapia da una «falsa seguridad» inicial en cuanto a la esfera sexual: el declive eréctil es progresivo y significativo tras los primeros 2-5 años del tratamiento (estudios PROTECT y PACE-8). En relación a la hormonoterapia se destacó la necesidad de evitar depósitos semestrales para permitir una recuperación de testosterona más ágil, respetando el deseo de intimidad que persiste en hasta el 50% de los pacientes castrados. |
| VIGILANCIA ACTIVA | Se consolida como la herramienta de elección para preservar la función sexual en un grupo extremadamente selecto de pacientes con riesgo intermedio. |
Rehabilitación peniana: Entre el rigor y el espejismo
Los datos provenientes del centro Memorial Sloan-Kettering y metaanálisis recientes revelan un panorama desafiante para la recuperación funcional tras una prostatectomía radical:
- Bajas tasas de éxito: Solo el 50% al 60% de los pacientes recuperan la función dos años después de la cirugía, respondiendo a inhibidores de la PDE-5.
- Impacto de la edad: Sin medicación, solo el 4% de los hombres mayores de 60 años logran retornar a su función basal.
- Estancamiento técnico: Los datos recopilados por el Dr. Capogrosso indican que la transición de la prostatectomía abierta a la robótica no ha mejorado significativamente los resultados de recuperación funcional a lo largo de los años.
- Falta de datos robustos: De tres grandes ensayos controlados aleatorios sobre rehabilitación, solo uno mostró beneficios reales, mientras que los dos más extensos no arrojaron resultados positivos.
Ante la falta de homogeneidad en los datos, organizaciones líderes como la Sociedad Internacional de Medicina Sexual (ISSM) y la Sociedad de Medicina Sexual de Norteamérica (SMSNA) están colaborando en la iniciativa RECOVER. Este proyecto busca establecer:
- Criterios mínimos para informar sobre la recuperación de la función eréctil post-prostatectomía.
- Listas de verificación de informes para asegurar que todos los estudios científicos sigan un estándar riguroso.
- Homogeneidad de datos que permita comparaciones válidas entre diferentes centros y terapias a nivel mundial.
Take-home messages
- El urólogo como filtro: El urólogo debe actuar como filtro crítico ante la «Andrología de consumo». Es imperativo priorizar la evidencia científica sobre las promesas del entorno digital y el marketing de terapias regenerativas. Por otra parte, es el urólogo quien debe ocupar el espacio digital para contrarrestar la desinformación con evidencia.
- No alcanza con el IIEF: El abordaje del cáncer de próstata exige documentar la línea de base sexual pre-intervención y evaluar de forma multidimensional (deseo, erección, orgasmia y salud relacional). Debemos transitar hacia un modelo centrado en la díada, rompiendo sesgos heteronormativos en la toma de decisiones compartida.
- La salud sexual masculina es «el canario en la mina»: La disfunción eréctil y la alteración de los parámetros seminales son predictores precoces de morbilidad y mortalidad. El paciente que consulta por disfunción eréctil debe ser evaluado desde la salud cardiovascular, reconociendo el riesgo aumentado de eventos mayores incluso en población joven.






