Estenosis uretral en la mujer

La estenosis uretral femenina es un estrechamiento cicatricial de la uretra de la mujer que dificulta el vaciado de la vejiga. Es poco frecuente, pero está claramente infradiagnosticada

La estenosis uretral femenina es un estrechamiento cicatricial de la uretra de la mujer que dificulta el vaciado de la vejiga. Es poco frecuente y, sobre todo, poco sospechada.

A diferencia del hombre, donde la estenosis es una patología frecuente y bien reconocida, en la mujer la estenosis uretral es infrecuente y representa una minoría de las causas de obstrucción urinaria femenina.

Esta página aborda específicamente la estenosis uretral en la mujer. Si busca información general sobre la estenosis uretral, sus causas y el conjunto de tratamientos disponibles, puede consultar la página principal sobre estenosis uretral.

Cistouretrografía que muestra una estenosis del tercio distal de la uretra en una paciente mujer
Cistouretrografía que muestra una estenosis de uretra (marcada con círculo) en el tercio distal de la uretra en una paciente mujer.

La uretra es el conducto por donde sale la orina. La de la mujer y la del hombre no son iguales, y esas diferencias importan a la hora de operar.

Es más corta

La uretra de la mujer mide unos cuatro centímetros. La del hombre pasa los dieciocho.

Por eso una cicatriz pequeña pesa mucho más. Una cicatriz de un centímetro ocupa una cuarta parte del conducto de la mujer. En el hombre, esa misma cicatriz ocupa una parte muy chica.

Tiene menos tejido de soporte

En el hombre, la uretra está en contacto con tejidos que funcionan como una buena tierra: cuando ponemos un parche para agrandar la uretra, ese parche necesita alimentarse para prender, igual que una planta necesita tierra fértil para echar raíces.

En la mujer también hay tejido de ese tipo, pero es menos abundante y no envuelve la uretra en todo su recorrido.

Esta pegada a la vagina

La uretra de la mujer corre justo por delante de la vagina. Son como dos habitaciones que comparten una pared fina.

Si luego de operar, esa pared se debilita, puede quedar una comunicación entre los dos conductos: es lo que se llama fístula uretrovaginal. Esta particularidad anatómica es muy importante a la hora de planificar una operación reconstructiva.

Las causas no son las mismas que en el hombre. Estas son las más frecuentes.

Los síntomas suelen instalarse de manera lenta y progresiva, lo que hace que muchas pacientes se acostumbren a ellos y los normalicen.

Varias enfermedades dan molestias parecidas. Separarlas bien es importante, porque cada una se trata distinto.

Se combinan dos tipos de estudios. Unos miran cómo funciona el sistema urinario. Otros miran cómo es por dentro.

Captura de una ecografía urinaria en la cual se mide el residuo postmiccional

Permite detectar la presencia de un resto o residuo de orina luego de la micción, sugestivo de un vaciado incompleto de la vejiga.

Imagen que muestra un informe de flujometría miccional con parámetros característicos de la estenosis uretral

Mide la fuerza y la forma del chorro urinario. Es sencilla, no invasiva y de bajo costo. Suele ser el primer paso ante cualquier sospecha.

Cistouretrografía que revela estenosis de la uretra femenina

Es una radiografía con un líquido de contraste. Muestra dónde está el estrechamiento y qué largo tiene.

Imagen de uretrocistoscopía que muestra una estenosis uretral

Con una cámara muy fina se mira la uretra y la vejiga por dentro. Permite ver el estado del conducto y descartar otras causas.

Imagen de estudio urodinamico - Jordán Scherñuk

Tiene el objetivo de evaluar el comportamiento de la vejiga durante el llenado y durante su vaciado, al mismo tiempo que intenta reproducir los síntomas que experimenta el paciente.

A diferencia del hombre, el tratamiento de primera línea suelen ser las dilataciones, pero cuando estas fallan y la estrechez vuelve con el tiempo se torna necesaria la cirugía reconstructiva.

La dilatación consiste en pasar por la uretra unos instrumentos finos, cada vez un poco más gruesos, para abrir la zona angostada.

Es el primer tratamiento recomendado, una vez que el diagnóstico está confirmado. Es sencilla, alivia rápido y no requiere una cirugía mayor. Alrededor de la mitad de las pacientes se resuelve con una sola dilatación y no necesita nada más.

El punto está en qué pasa si la estrechez vuelve.
La dilatación abre la cicatriz, pero no la saca. Al cicatrizar otra vez, el tejido puede volver a angostarse. Y cada dilatación deja algo de cicatriz nueva alrededor del conducto.

Por eso, cuando la estrechez reaparece, repetir la dilatación funciona bastante menos que la primera vez. Si el tiempo entre una dilatación y la siguiente se va acortando, es señal de que conviene evaluar una reparación definitiva.

Algunas pacientes aprenden a colocarse una sonda fina, en su casa, una vez por semana con indicación médica.

Es una opción válida y muchas mujeres la manejan sin dificultad. Pero es un tratamiento de mantenimiento: hay que sostenerlo en el tiempo. Se indica sobre todo cuando la cirugía no es posible o cuando la paciente prefiere no operarse.

Dilatar la uretra sin haber confirmado antes el diagnóstico no es recomendable. Los estudios previos existen justamente para eso: para saber si hay una estrechez de verdad, dónde está y qué largo tiene, antes de tocar nada.

Es el tratamiento de elección en pacientes que no responden a dilataciones.

La cirugía para reparar la uretra se llama uretroplastia. Es el tratamiento definitivo. A diferencia de la dilatación, no abre la cicatriz: la saca y agranda el conducto con tejido sano.

Existen distintas técnicas, y la elección depende de la localización, la longitud de la estenosis, el estado de los tejidos y las cirugías previas

Depende de dónde está el estrechamiento, de qué largo tiene, del estado de los tejidos y de la experiencia de su cirujano.

La cirugía más común usa una porción de tejido que recubre la parte de adentro de la mejilla. Se toma un pedacito y se coloca como parche para agrandar la uretra (uretroplastia con injerto de mucosa bucal).

La cirugía reconstructiva da resultados duraderos, bastante mejores que las dilataciones repetidas. De todos modos puede reaparecer, incluso años después, y por eso conviene mantener los controles aunque esté bien.

¿Por qué acudir a un especialista en cirugía reconstructiva uretral?

La estenosis uretral en la mujer es poco frecuente y técnicamente exigente. La mayoría de los urólogos ve pocos casos a lo largo de su carrera, sencillamente porque hay pocos casos.

En Argentina y a nivel internacional, los centros de referencia en estenosis uretral cuentan con equipos con formación específica en reconstrucción. Esto no es casualidad: la formación específica del cirujano en cirugía reconstructiva es el factor más importante para el éxito.

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Preguntas frecuentes sobre estenosis uretral en la mujer

¿Es común la estenosis uretral en la mujer?

No, es poco frecuente. Pero se cree que hay más casos de los que se detectan, porque las molestias se parecen a las de otras enfermedades mucho más comunes.

¿Qué pasa si no se trata?

Cuando la obstrucción es importante y pasa mucho tiempo, pueden aparecer problemas serios: la vejiga se cansa de luchar contra la obstrucción, puede aparecer imposibilidad de orinar y pueden fallar los riñones.

¿Las dilataciones curan?

A diferencia del hombre, las dilataciones tienen su indicación, pero abren la cicatriz sin sacarla, así que el estrechamiento puede volver. Si necesita dilataciones cada vez más seguidas, conviene evaluar una reparación definitiva.

¿Me va a quedar cicatriz a la vista?

No. La cirugía se hace por dentro, a través de la vagina o de la zona de la salida de la orina. No quedan cicatrices en la piel.

¿Puedo quedar con pérdidas de orina?

Existe ese riesgo, porque la uretra de la mujer es corta y también ayuda a retener la orina. Se conversa antes de operar, y si aparece hay tratamientos para resolverlo.

¿Voy a poder tener relaciones sexuales normalmente?

Sí. Hay que esperar un tiempo mientras cicatriza, y después se retoma la actividad habitual.