Optilume off-label: guía rápida de lectura de la evidencia 2025–2026
Por qué escribo otro artículo sobre paclitaxel
En octubre revisamos el balón de paclitaxel en su indicación aprobada. Desde entonces salió más de una docena de trabajos sobre uso off-label, por lo que dicho artículo se me quedó escueto. A eso debemos sumarle que recientemente se publicó una encuesta que demuestra que la utilización del Optilume en escenarios para los que no fue testado es un fenómeno frecuente.
Esto no es un llamado a dejar de indicarlo. Es la guía que me hubiese gustado tener antes de la consulta: en qué escenarios el balón tiene buen sustento, en cuáles no, y qué decirle al paciente.
La «buena noticia» primero
El registro más grande de uso real del balón de paclitaxel en estenosis uretral (Patel et al., n=319, 11 centros) mostró algo que vale la pena saber:
Usarlo off-label, por sí solo, no predice que le vaya bien o mal al paciente (HR 0,90; p=0,73).
Lo que sí predice mal resultado son dos cosas puntuales:
| Riesgo de recidiva | |
| Estenosis uretral post-reparación de hipospadias | 5 a 8 veces más riesgo |
| Balón Optilume de 24 Fr × 3 cm | 3,6 a 4,6 veces más riesgo |
Esto nos quiere decir dos cosas:
- No todas las indicaciones off-label son iguales
- El calibre del balón importa. Esto no podemos dejarlo de vista en nuestra región donde el balón de 24 Fr es, con diferencia, el calibre más usado ante falta de acceso al balón uretral (balón de angioplastia).
Dos estudios comparativos para leer
En este último tiempo se publicaron dos estudios comparativos (Berg et al y Güdemann et al). En ambos, el balón se usó en los pacientes más pretratados y complejos, como segunda o tercera línea de tratamiento.
Si en esas condiciones el balón empata o le gana a la uretrotomía interna, el resultado es más creíble, no menos (ganó «jugando de visitante»). Pero no permite decir que el balón «reduce el riesgo de recaídas un 60%» y llevárselo como cifra a la consulta.
Cuatro escenarios off-label para analizar
Uretra posterior — el que mejor sustento tendría
La cohorte dedicada más grande (Jelisejevas et al, n=53) reporta 66% libre de recidiva a 13 meses, sin ninguna incontinencia nueva.
No les voy a ocultar el contrapeso: en el registro más grande de uso real del paclitaxel (Patel et al), la uretra posterior tiene la peor supervivencia libre de recidiva de todos los subgrupos (53,6% a 1 año). Pero el argumento a favor de intentarlo nunca dependió de la durabilidad.
Intentarlo es un cálculo de morbilidad relativa, no de eficacia: la alternativa a una estenosis posterior recurrente muchas veces es una reconstrucción con pubectomía, y la incontinencia posoperatoria en ese terreno es un desenlace frecuente, no una rareza. Si el balón falla, el paciente posiblemente quede donde estaba. Si funciona, se evitó una cirugía de otra magnitud. Ese desbalance — no el porcentaje de éxito — es lo que sostiene la indicación.
Un límite que conviene tener claro: lo estudiado es estenosis post-prostatectomía y esclerosis de cuello vesical. La lesión por fractura de pelvis es otra cosa — una distracción de cabos, no una estenosis — y no está en ninguna serie publicada.
Recidiva post-uretroplastia — interesante, pero por ahora es generadora de hipótesis
El dato es alentador: es el off-label con el resultado más parecido a la indicación aprobada (64% libres de recaídas a 1 año). Sin embargo, Tosev et al. reportan una diferencia llamativa según qué tipo de reconstrucción falló:
| Reconstrucción que falló | Éxito funcional con balón |
|---|---|
| Anastomótica término-terminal (TT) | 60% |
| Injerto de mucosa oral | 89% |
La hipótesis biológica que proponen es plausible y clínicamente intuitiva: la recidiva anastomótica tiende a ser circunferencial y mecánicamente densa, lo que limitaría la penetración tisular del fármaco; la falla de injerto involucraría fibrosis más superficial, donde el efecto antiproliferativo sobre fibroblastos tendría más margen.
Con n=5 en el brazo de anastomosis TT, esto es generador de hipótesis, no conclusión, pero justifica estratificar por tipo de reconstrucción en cualquier estudio futuro.
Uretra péndula — acá pediría más cautela de la que las cifras sueltas sugieren
Este es un escenario donde conviene mirar con lupa antes de repetir el número que más circula, porque hay al menos tres cosas que lo inflan.
| ROBUST III excluyó pacientes con hipospadias y liquen escleroso | Acá no hay incertidumbre. Hay ausencia total de datos. |
| Post-hipospadias es zona de mal pronóstico confirmado | Entre 5 y 8 veces más riesgo de recaer según Patel et al. Esto no es «todavía no sabemos» — es «ya sabemos, y es desfavorable». |
| El 90% de éxito de algunos autores mide síntomas, no anatomía | En los mismos pacientes, medido por cistoscopia, baja a 74%. Y en el subanálisis de ROBUST III por localización, la durabilidad en uretra péndula a 2 años ronda el 45% — bastante menos que en bulbar. |
Y hay un problema de fondo que no depende de ninguna serie en particular:
Buena parte de la evidencia comparativa de este dispositivo se construyó contra tratamiento endoscópico como comparador estándar — y esos procedimientos NO tienen indicación en uretra péndula. El tejido esponjoso es más delgado, la tasa de recidiva tras uretrotomía en esta localización es mala de por sí, e incluso empeora la estenosis basal.
Paciente virgen de tratamiento — el más internamente contradictorio
Este es el escenario donde más cuesta dar una recomendación firme.
Hay datos en las dos direcciones. El más citado a favor (mediana de recidiva de 24,5 meses, la más larga de todos los subgrupos en el estudio de Patel et al) probablemente esté maquillado por censura: en el mismo registro, la tasa de éxito al año en ese grupo es, de hecho, más baja que en la indicación con aprobación FDA (59.9%). Esto es la firma típica de curvas de sobrevida que se cruzan, no de un resultado mejor.
Dato importante: mediana de sobrevida más larga pero tasa de sobrevida al año más baja es el patrón de curvas que se cruzan o de censura pesada. No es superioridad. Es una señal de que el subgrupo tiene menos eventos observados, no necesariamente mejores desenlaces.
Tres cosas que la literatura no dice en voz alta
- Las mejores cifras no son series independientes entre sí. Salem et al, Menéndez-Suárez et al y Tosev et al son ejemplos de series de casos que comparten aprobación ética, centros y núcleo de autores — es un mismo registro, no tres confirmaciones distintas. No lo digo para restarle valor, sino para que no lo lean como «tres estudios coinciden» cuando en rigor es un solo grupo publicando en partes.
- Solo dos estudios tienen comparador (Berg et al, Güdemann et al), y ninguno es aleatorizado. El resto es experiencia de un solo brazo, valiosa pero no comparativa.
- Nadie evaluó qué le hace el paclitaxel a una futura uretroplastia. Este es, a mi juicio, el hueco más relevante de toda la literatura.
El argumento «si funciona, evitamos una cirugía mayor» descansa en una premisa implícita: si no funciona, no perdimos nada. Pero esa premisa no está demostrada ni refutada. Está sin estudiar.
Tres preguntas antes de indicarlo
Más útil que memorizar escenarios es tener este chequeo para el caso nuevo que se les presente mañana:
- ¿La alternativa tiene un costo desproporcionado para este paciente? El perfil riesgo-beneficio de la uretroplastia no se ajusta a nuestro paciente, ya sea por comorbilidades o por un desbalance entre las expectativas del paciente y las secuelas que la reconstrucción podría dejarle. Si sí, el argumento a favor del intento se sostiene solo.
- Si el balón no funciona, ¿perdimos algo importante? Si la respuesta es «no mucho», el intento vale la pena aunque la evidencia sea floja. Esto es lo que aún no podemos responder del todo.
- ¿Qué le estoy pidiendo a este tratamiento? Quizás el desenlace que importa es algo más modesto a corto plazo: «sacarle la sonda» o «que orine bien hasta que pueda viajar a operarse» está mejor sostenido que «que no vuelva a recidivar nunca».
Lo que viene
Actualmente hay en curso tres ensayos clínicos que están reclutando activamente pacientes y que posiblemente ayuden a responder muchas preguntas actuales:
| Ensayo | Comparador | Qué pregunta responde |
|---|---|---|
| BALDIKA | Uretrotomía interna | ¿Es el balón superior cuando el comparador no es una mezcla heterogénea de procedimientos? |
| FIRST-CARE | Uretrotomía interna o dilatación | ¿Sirve como primera línea? |
| RUSTIC | Balón NO recubierto | ¿El beneficio es del fármaco o de la dilatación? |
A esto se suma el registro multi-institucional de la EAU Research Foundation (NCT05479422), pensado para capturar datos real-world estructurados.
Cuatro extrapolaciones a la vez
Sin Optilume® en el país, usamos balón de angioplastia. Vale la pena tener claro cuánto nos alejamos del dato original:
| Lo estudiado | Lo que usamos | |
| Indicación | Bulbar ≤3 cm recurrente | Todo el espectro clínico |
| Plataforma | Balón uretral dedicado | Balón coronario/periférico |
| Calibre | 30 Fr (estándar de facto) | 24 Fr |
| Dosis | 3,5 µg/mm² | 2–2,2-3,5 µg/mm² |
Recordemos que 24 Fr × 3 cm es el único factor técnico modificable identificado como predictor independiente de recurrencia. Y que a eso se le suma el costo del material de bajo perfil, que encarece el procedimiento por caso.
Lo digo con incomodidad, porque también entiendo la alternativa: un paciente enfrente, sin acceso al dispositivo aprobado, y una herramienta parcialmente análoga disponible. No creo que la respuesta sea no hacerlo nunca. Creo que la respuesta es hacerlo registrando, para que dentro de tres años tengamos algo mejor que impresiones.
Para cerrar
Apartarse de la evidencia cuando el contexto lo justifica no es un error — es criterio clínico, y en un contexto donde el acceso a cirugía reconstructiva es escaso, muchas veces es la única medicina posible. Lo único que debemos tener presente es que ese apartamiento sea explícito, con el paciente y con nosotros mismos.
Hay una diferencia real entre decir «no tengo evidencia sólida para esto, pero te propongo intentarlo porque la alternativa es más compleja y puede dejarte secuelas que quizás prefieras evitar», y citarle a ese mismo paciente el 83% de éxito de ROBUST III — un estudio que jamás lo hubiese incluido a él como paciente. La primera frase es honesta y sostiene la relación con el paciente. La segunda es tomar prestado un número que no es nuestro.
Bibliografía
- Patel HV, Erickson BA, Abbasi B, et al. Real-world outcomes of the Optilume drug-coated balloon for urethral stricture disease (TURNS). Urology. 2026;207:233–238.
- Berg EK, Mehmedovic S, Askari D, et al. Efficacy of drug-coated balloon dilation versus endoscopic standard treatment in posterior urethral stenosis. Urology. 2025;206:164–170.
- Güdemann A, De Giorgi GL, Karapanos L, et al. Internal urethrotomy versus Optilume™ drug-coated balloon dilatation for anterior urethral strictures. World J Urol. 2026;44:488.
- Jelisejevas LA, Tulchiner G, Rehder P. Optilume drug-coated balloon dilation for male sphincteric (membranous) urethral strictures: 53 consecutive cases. J Clin Med. 2025;14:8369.
- Tosev G, et al. Optilume® drug-coated balloon for recurrent urethral stricture after urethroplasty. World J Urol.2026;44:408.
- Afferi L, Seiler L, et al. Real-world outcomes of Optilume® DCB according to stricture location. World J Urol.2026;44:445.
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- Menendez-Suarez JJ, Tosev G, et al. Mid-term outcomes of Optilume in bulbar urethral strictures. Adv Urol.2026;2026:8510976.
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- Roessler N, Klemm J, Vetterlein MW. From FIRST-CARE to RUSTIC practice: how ROBUST is the evidence for drug-coated balloon dilation in urethral strictures? A 2026 clinical trial update. Eur Urol Focus. 2026.






