Jeringa y frasco de toxina botulínica preparados por un profesional de la salud

Botox en urología: para qué sirve más allá de la estética

Introducción

Cuando se habla de Botox, es normal pensar en arrugas. Sin embargo, la misma sustancia se usa desde hace años en medicina para tratar problemas que no tienen nada que ver con la estética. En urología se usa sobre todo para una vejiga que «se contrae sola» y provoca urgencia por orinar, idas al baño muy frecuentes y pérdidas de orina.

En este artículo le explico para qué está aprobado el Botox en urología, en qué situaciones todavía se está estudiando, cómo es el procedimiento y qué cuidados requiere.

¿Qué es el Botox y cómo actúa?

«Botox» es el nombre comercial más conocido de la toxina botulínica tipo A («onabotulinumtoxinA», para ser exactos con la terminología). Su efecto es relajar el músculo donde se inyecta.

Piense en el nervio como un cable que le da órdenes al músculo. La toxina actúa como un freno en la punta de ese cable: el mensaje llega más débil y el músculo se contrae con menos fuerza. El efecto no es inmediato ni permanente. Aparece en unos días y se va perdiendo con los meses, a medida que el nervio recupera su función.

En urología, el músculo que interesa es el detrusor, que forma la pared de la vejiga. Una vejiga sana funciona como un globo que se llena despacio y solo se aprieta cuando usted decide orinar. En la vejiga hiperactiva, ese globo se contrae por su cuenta, aunque tenga poca orina. De ahí la urgencia repentina y, a veces, la pérdida antes de llegar al baño.

Usos aprobados del Botox en urología

En adultos, la toxina botulínica tiene dos usos urológicos aprobados.

Vejiga hiperactiva

Está aprobada para adultos con urgencia miccional, micciones frecuentes y pérdidas por urgencia que no respondieron lo suficiente a los medicamentos en pastillas o que no los toleraron. No es el primer paso del tratamiento: primero se prueban medidas de hábitos, ejercicios y medicación en pastillas (tratamiento escalonado). Si quiere saber más sobre esta condición, puede leer la página completa sobre vejiga hiperactiva.

Vejiga neurogénica

Algunas enfermedades neurológicas alteran la comunicación entre el cerebro, la médula y la vejiga. En esos casos, el Botox está indicado para la incontinencia urinaria por hiperactividad de la vejiga asociada a una afección neurológica, como la esclerosis múltiple o la espina bífida, cuando los medicamentos en pastillas no alcanzan o no se toleran.

Usos en estudio o «fuera de prospecto»

Un medicamento se usa «fuera de prospecto» cuando se indica para algo que no figura entre sus usos aprobados. No siempre está mal: a veces hay buena evidencia y el prospecto todavía no se actualizó. Pero conviene saberlo y conversarlo con su médico.

  • Cistitis intersticial (síndrome de vejiga dolorosa). Las guías norteamericanas la contemplan como una opción para considerar caso por caso, cuando otros tratamientos no lograron controlar los síntomas. El alivio suele durar varios meses y después los síntomas tienden a volver.
  • Dolor pélvico crónico (de origen muscular o prostático). Aquí la evidencia es más débil y las conclusiones, más cautas. Las guías europeas señalan que su efecto sería, en el mejor de los casos, modesto. Inyectar la toxina en los músculos o directamente en la próstata para tratar estas condiciones es una línea que se sigue investigando y que hoy no puede ofrecerse como un tratamiento con beneficio demostrado.
  • Esfínter contraído en pacientes neurológicos. Normalmente cuando queremos orinar la vejiga se contrae y el esfínter se relaja para permitir el paso de la orina. En algunas personas con lesión medular, el esfínter se cierra en lugar de relajarse, dificultando el vaciado de la vejiga (disinergia). La inyección en el esfínter se propone como alternativa en algunos pacientes neurológicos con este problema.

¿Quién puede ser candidato?

Antes de indicar Botox en la vejiga hay que confirmar el diagnóstico y descartar otras causas. Según el caso, se pide:

  • Un diario miccional: anotar durante unos días cuánto y cuándo orina.
  • Un análisis de orina para descartar infección.
  • Una medición de la orina que queda en la vejiga después de orinar (residuo postmiccional).
  • En muchos casos, un estudio urodinámico, que muestra cómo se comporta la vejiga durante el llenado y el vaciado y permite confirmar el diagnóstico.

Hay una condición que se conversa siempre antes del tratamiento. Como el Botox relaja la vejiga, en algunas personas la relaja de más y cuesta vaciarla por completo. Por eso las recomendaciones indican asegurarse antes de la inyección de que el paciente pueda y acepte realizar autosondaje si llegara a necesitarlo. El autosondaje consiste en vaciar la vejiga usted mismo con una sonda fina. Se aprende en pocas sesiones.

En los hombres también se evalúa si hay algún obstáculo a la salida de la orina, porque el prospecto indica que no deben tratarse con Botox los varones con vejiga hiperactiva que tengan signos o síntomas de obstrucción urinaria.

¿Cómo se aplica el Botox en la vejiga?

En pacientes con vejiga hiperactiva o vejiga neurogénica la inyección se aplica desde adentro de la vejiga, sin cortes.

Para esto se usa un cistoscopio, un tubo fino con cámara que entra por la uretra (el conducto por donde sale la orina al exterior), y con una aguja especial se reparte el medicamento en varios puntos de la pared de la vejiga.

  • Anestesia: en la mayoría se utiliza una anestesia raquídea (se duerme de la cintura hacia abajo) y/o una sedación. En algunos países se hace incluso con anestesia local.
  • Duración: unos minutos.
  • Después: se controla que el paciente vuelva a orinar antes del alta.

¿Cuándo hace efecto y cuánto dura?

La mejoría de los síntomas suele notarse dentro de las dos semanas. El efecto dura varios meses (de 6 a 9 aproximadamente) y se va perdiendo de a poco. Si el paciente mejoró los síntomas luego de la aplicación, se puede repetir la inyección cuando los síntomas reaparecen, siempre respetando un tiempo mínimo entre aplicaciones.

Cabe destacar que esto es un tratamiento que controla los síntomas, no una cura definitiva: la mayoría de los pacientes que se benefician lo repiten periódicamente.

Después de la primera aplicación se programa un control para revisar cómo orina, cuánta orina le queda en la vejiga y si tiene alguna infección.

Riesgos y efectos adversos

Como todo tratamiento, tiene riesgos. Los más frecuentes se limitan a la vía urinaria: la infección urinaria y la dificultad para vaciar la vejiga, que puede requerir autosondaje. Si esto ocurre, suele ser transitorio y desaparece cuando pasa el efecto de la toxina.

Otros efectos posibles:

  • Un poco de sangre en la orina los primeros días.
  • Ardor al orinar después del procedimiento.
  • Muy raramente, debilidad muscular general. Es muy poco frecuente y suele limitarse sola.

En personas con lesión medular alta existe además una reacción llamada disreflexia autonómica, con subas bruscas de presión. Por eso el prospecto advierte que puede aparecer durante las inyecciones en la vejiga y requerir tratamiento inmediato. En estos pacientes el procedimiento se planifica con precauciones especiales.

No se realiza si tiene una infección urinaria activa. En ese caso primero se trata la infección y se posterga la inyección.

Mitos frecuentes sobre el Botox

MitosLo que pasa realmente
«Me van a paralizar la vejiga.»Si usted orina por sus propios medios, el objetivo es calmarla, no anularla: que deje de contraerse sola, pero que siga funcionando.
«Es lo mismo que se pone para las arrugas.»Es el mismo medicamento, pero en otro lugar, en otra cantidad y con otro fin. Además hay varias marcas y sus dosis no son equivalentes: en la vejiga, la única aprobada es Botox.
«Si me lo aplico una vez, ya no hay vuelta atrás.»El efecto se agota solo: si no le sirvió, no se repite. Pero tampoco puede retirarse antes de tiempo, así que si cuesta vaciar la vejiga hay que acompañar ese período. Por eso se conversa antes.
«Es lo primero que hay que probar.» En general, no. Se indica cuando los hábitos, los ejercicios y la medicación en pastillas no alcanzaron. Usarlo antes no está prohibido, pero implica el riesgo de sobretratar.

¿Cuándo consultar?

Consulte con un urólogo si:

  • Siente urgencias repentinas que le cuesta controlar.
  • Va al baño muchas veces al día o se levanta varias veces de noche.
  • Tiene pérdidas de orina que le cambian la rutina.
  • Ya probó medicamentos para la vejiga y no le funcionaron o le cayeron mal.
  • Tiene una enfermedad neurológica y problemas para orinar o infecciones a repetición.

Consulta en Bahía Blanca

Soy urólogo especializado en cirugía reconstructiva genitourinaria, incluyendo formación específica en incontinencia urinaria.

Si vive en Bahía Blanca o la zona, puede consultar en VITA Consultorios (Sixto Laspiur 425). Allí evaluaré su caso para definir si el Botox u otra alternativa es la opción adecuada para usted.

Dr. Jordán Scherñuk – Urología

Dr. Sixto Laspiur 425, Bahía Blanca, Buenos Aires (B8000AUI)

Tel: +54 291 527-2983

Cómo llegar

Preguntas frecuentes

¿Duele la aplicación de Botox en la vejiga?

El procedimiento en sí no se siente, porque se realiza con anestesia raquídea y/o sedación. Después es habitual algo de ardor al orinar durante los primeros días, que suele ceder solo.

¿Cuánto tarda en hacer efecto?

La mejoría suele empezar dentro de las dos primeras semanas.

¿Tengo que repetirlo?

Sí, el efecto es temporal. Cuando los síntomas vuelven, se puede repetir la inyección.

¿Voy a necesitar usar sonda?

A algunos pacientes les cuesta vaciar la vejiga después del tratamiento y necesitan autosondaje por un tiempo. Por eso se conversa antes de indicarlo.

¿Sirve para la incontinencia por esfuerzo, la que aparece al toser o estornudar?

No. El Botox trata la vejiga que se contrae de más, no la debilidad del cierre de la uretra. Para la incontinencia de esfuerzo hay otros tratamientos.

Más información sobre el Botox en la vejiga

Puede explorar los siguientes recursos para pacientes elaborados por instituciones de renombre:

Publicaciones Similares